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La infancia del atacante de Inglaterra Dele Alli fue caótica. Su padre lo abandonó de recién nacido. Ocho años después lo buscó para llevárselo a Nigeria, donde era príncipe de la tribu Yoruba.

Cuando Dele Alli tenía 13 años, su padre lo dejó con su madre, Denise, quien tenía otros dos hijos, de diferentes padres. Dele creció viendo a su madre peleando con su pareja y cayendo en el alcoholismo. No pudo más y se refugió en la calle.

Fue entonces que conoció las malas compañías y comenzó a rodearse de gente que consumía drogas y portaba armas. Pero los padres de su mejor amigo, Harry, decidieron adoptarlo y de paso rescatarlo del abismo, ya que lo apoyaron en su deseo de jugar futbol.

A la fecha, Dele Alli evita a toda costa hablar de su familia biológica. Sus padres lo han buscado, pero él se niega a verlos. "Siento que no tengo ninguna relación con el apellido Alli", asegura la estrella del Tottenham.

En Rusia 2018, Alli está llamado a ser una de las grandes figuras de la Selección de Inglaterra.